<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	
	>
<channel>
	<title>Comentarios en: EL INDIO PATORUZÚ Y LA ARGENTINA UBÉRRIMA</title>
	<atom:link href="https://aurelioarganaraz.com/arte-y-cultura/el-indio-patoruzu-y-la-argentina-uberrima/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://aurelioarganaraz.com/arte-y-cultura/el-indio-patoruzu-y-la-argentina-uberrima/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Thu, 28 Apr 2022 14:17:37 +0000</lastBuildDate>
		<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
		<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=4.0.1</generator>
	<item>
		<title>Por: admin</title>
		<link>https://aurelioarganaraz.com/arte-y-cultura/el-indio-patoruzu-y-la-argentina-uberrima/#comment-6</link>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2015 18:05:35 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://aurelioarganaraz.com/?p=91#comment-6</guid>
		<description><![CDATA[Estimado Facundo: gracias por el comentario. Una sola observación: lo más significativo del primer Borges no es el prólogo a &quot;El Paso de los Libres&quot;, sino un libro llamado &quot;El tamaño de mi esperanza&quot;, cuya existencia (según Kodama) Borges (!) negaba, como a un hijo bastardo. A su vez, lo que desnuda al hombre como apóstata &quot;a conciencia&quot;, por así decir, lo cuenta Galasso en &quot;Borges, ese desconocido&quot;, y se trata de un cuento de raigambre criolla que escribió allá por mediados de la década del 30, cuando ya había logrado entrar en el círculo de Bioy Casares y Victoria Ocampo: lo dio a conocer con un seudónimo, para ocultar &quot;el pecado&quot; ante los amigos garcas.
Cordial saludo,
Aurelio
PD.: en &quot;El tamaño de mi esperanza&quot; se reivindica explícitamente como un poeta criollista.
]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Facundo: gracias por el comentario. Una sola observación: lo más significativo del primer Borges no es el prólogo a &#8220;El Paso de los Libres&#8221;, sino un libro llamado &#8220;El tamaño de mi esperanza&#8221;, cuya existencia (según Kodama) Borges (!) negaba, como a un hijo bastardo. A su vez, lo que desnuda al hombre como apóstata &#8220;a conciencia&#8221;, por así decir, lo cuenta Galasso en &#8220;Borges, ese desconocido&#8221;, y se trata de un cuento de raigambre criolla que escribió allá por mediados de la década del 30, cuando ya había logrado entrar en el círculo de Bioy Casares y Victoria Ocampo: lo dio a conocer con un seudónimo, para ocultar &#8220;el pecado&#8221; ante los amigos garcas.<br />
Cordial saludo,<br />
Aurelio<br />
PD.: en &#8220;El tamaño de mi esperanza&#8221; se reivindica explícitamente como un poeta criollista.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Facundo Cano</title>
		<link>https://aurelioarganaraz.com/arte-y-cultura/el-indio-patoruzu-y-la-argentina-uberrima/#comment-5</link>
		<dc:creator><![CDATA[Facundo Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 May 2015 21:28:29 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://aurelioarganaraz.com/?p=91#comment-5</guid>
		<description><![CDATA[Muy buen análisis, Aurelio. Breve pero intenso como algunos cafés.      
     Quisiera puntualizar una ligera discrepancia: no debe causar extrañeza el hecho de que Quinterno elogiara al gobierno de Manuel Fresco y a la obra pública de Perón; antes bien, hay allí una continuidad. Porque la obra pública de Fresco fue en la provincia de Buenos Aires muy importante, al punto de que fue removido de su cargo cuando pidió a la Nación un presupuesto mayor para ampliarla. En ese momento le saltaron a la yugular tanto la Sociedad Rural cuanto el diario La Nación y... la Unión Cívica Radical, recientemente alvearizada y seguidora -como hasta hoy- de los postulados de Estado mínimo y libre comercio de la Sociedad Rural. 
     Un temita que puede ser de interés es la diferencia notable entre el Isidoro Cañones de &quot;Patoruzú&quot; y el de &quot;Locuras de Isidoro&quot;. El primero está bien descripto por usted: un simple vivillo, hábil para distinguir las oportunidades de dinero fácil, y no mucho más. En cambio, el Isidoro de las &quot;Locuras&quot; es un tipo que, sobre la base material de la herencia y protección del coronel Cañones, surfea con elegancia los problemas del hombre cotidiano y siempre halla una manera de divertirse y generar diversión entre los que lo rodean. En lo que menos piensa es en el dinero, a diferencia del otro Isidoro. De hecho, fue modelo para no pocos argentinos de la década del &#039;70, como lo fuera Carlos Gardel cuarenta años antes en el marco de un muy similar isotipo humano.
     Ojo, por último, con lo del famoso prólogo de Borges a &quot;El Paso de los Libres&quot;, que remitiría a un Borges nacional. Si lo tiene en su biblioteca, lo invito a releerlo. No es más que un ejercicio poco sutil de feroz ironía, de olímpico desprecio hacia su objeto de análisis, al cual termina asestándole el calificativo de &quot;patético&quot;, con la esperanza de que pueda ser admitido bajo el significado etimológico griego (&quot;conmovedor&quot;) pero sin despojarlo de su significado corriente (&quot;despreciable&quot;). De hecho, no recuerdo que Arturo Jauretche jamás se haya mostrado agradecido con Borges por este prólogo en ninguno de sus famosos libros de la década del &#039;60.
     Saludos cordiales

                                    Facundo Cano]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muy buen análisis, Aurelio. Breve pero intenso como algunos cafés.<br />
     Quisiera puntualizar una ligera discrepancia: no debe causar extrañeza el hecho de que Quinterno elogiara al gobierno de Manuel Fresco y a la obra pública de Perón; antes bien, hay allí una continuidad. Porque la obra pública de Fresco fue en la provincia de Buenos Aires muy importante, al punto de que fue removido de su cargo cuando pidió a la Nación un presupuesto mayor para ampliarla. En ese momento le saltaron a la yugular tanto la Sociedad Rural cuanto el diario La Nación y&#8230; la Unión Cívica Radical, recientemente alvearizada y seguidora -como hasta hoy- de los postulados de Estado mínimo y libre comercio de la Sociedad Rural.<br />
     Un temita que puede ser de interés es la diferencia notable entre el Isidoro Cañones de &#8220;Patoruzú&#8221; y el de &#8220;Locuras de Isidoro&#8221;. El primero está bien descripto por usted: un simple vivillo, hábil para distinguir las oportunidades de dinero fácil, y no mucho más. En cambio, el Isidoro de las &#8220;Locuras&#8221; es un tipo que, sobre la base material de la herencia y protección del coronel Cañones, surfea con elegancia los problemas del hombre cotidiano y siempre halla una manera de divertirse y generar diversión entre los que lo rodean. En lo que menos piensa es en el dinero, a diferencia del otro Isidoro. De hecho, fue modelo para no pocos argentinos de la década del &#8217;70, como lo fuera Carlos Gardel cuarenta años antes en el marco de un muy similar isotipo humano.<br />
     Ojo, por último, con lo del famoso prólogo de Borges a &#8220;El Paso de los Libres&#8221;, que remitiría a un Borges nacional. Si lo tiene en su biblioteca, lo invito a releerlo. No es más que un ejercicio poco sutil de feroz ironía, de olímpico desprecio hacia su objeto de análisis, al cual termina asestándole el calificativo de &#8220;patético&#8221;, con la esperanza de que pueda ser admitido bajo el significado etimológico griego (&#8220;conmovedor&#8221;) pero sin despojarlo de su significado corriente (&#8220;despreciable&#8221;). De hecho, no recuerdo que Arturo Jauretche jamás se haya mostrado agradecido con Borges por este prólogo en ninguno de sus famosos libros de la década del &#8217;60.<br />
     Saludos cordiales</p>
<p>                                    Facundo Cano</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
